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Nuestra piel, reflejo de nuestra alma

Doctor Juan Arenas, Asesor Médico Eucerin
pielmiedo

La piel es el tejido  de mayor extensión de nuestro organismo y uno de los que nos permite comunicarnos y relacionarnos con el exterior. Cuando las emociones afloran, se manifiestan en la piel, de ahí expresiones como “tener los nervios a flor de piel” o “poner la piel de gallina”, incluso puede llegar enfermar al reaccionar con según qué emociones tengamos. Hoy queremos hablaros de la psico-dermatología, ¿sabéis lo que es?

Hace relativamente pocos años que ha surgido la psico-dermatología como una disciplina dentro de la dermatología, cuyo énfasis radica en la interrelación que existe entre factores psicológicos y muchas reacciones en nuestra piel. Puede ser complejo entender cómo una respuesta emocional o una situación estresante  pueden provocar una reacción en la piel, y que nos resulte más fácil entender  que nuestro corazón se acelera cuando nos dan un susto o sentimos miedo. Para entender cómo funciona esta reacción del organismo debemos hacer mención a la concepción del ser humano como un “todo” complejo del que no podemos separar la mente, del cuerpo ni del alma y sus emociones.

Hablemos de emociones como la vergüenza, la ira, la ansiedad o el miedo. Ahora pensemos si en alguna ocasión no hemos sentido que se nos encendían las mejillas porque sentíamos vergüenza ante una situación social; a quién no le han sudado las manos ante un examen, o una entrevista de trabajo o una importante reunión con el jefe; quien no ha sentido un intenso calor acompañado de enrojecimiento del cuello cuando se ha sentido enfadado; o quien no ha sentido que la cara se quedaba sin riego y le decían que estaba blanco ante un susto. Estos sencillos ejemplos nos ponen de manifiesto cómo nuestra piel es una parte más de nuestro organismo que reacciona cuando sentimos emociones, de hecho es un tejido altamente reactivo a las emociones.

Pero si seguimos profundizando, sabemos que una situación de estrés provoca una cadena de reacciones químicas y físicas a nivel interno, e igual que el cerebro es el encargado de que el corazón bombee y se acelere la respiración ante un susto, también es el encargado de regular procesos como la vasodilatación o la vasoconstricción de diferentes zonas del cuerpo (que hacen que la cara se ponga roja por la vergüenza o blanca por el miedo).

De la misma forma que podemos saber cómo influencian los estados alimentarios en la salud de nuestra piel, por su relación hormono/metabólica y nutritiva, también los estados emocionales disparan reacciones hormonales que se traducen en algunas manifestaciones en la piel.

Según algunos estudios hay circunstancias especiales, altamente estresantes, con una mayor probabilidad de provocar reacciones en la piel como: separaciones matrimoniales, el duelo ante una pérdida, la agonía de un enfermo crónico (físico o mental),  estar sometido de forma sostenida  a altos niveles de estrés, tensión o angustia.

En general todas estas situaciones se unen a aquellas que la propia persona viva de forma estresante, disparando una cadena de reacciones a nivel celular, y en el caso del sistema inmunológico bien hace que las células inmunes no protejan ciertas zonas del cuerpo, o hace que estas células se debiliten y no sean tan eficaces en su función protectora.

Por este motivo podremos entender que además se puedan producir enfermedades específicas de la piel, ya que la piel se debilita, el sistema inmunológico no la protege, y el organismo en general no se regula adecuadamente provocando otras alteraciones a nivel hormonal o circulatorio, todo lo cual puede provocar la aparición o desencadenamientos de: eritemas o rojeces, edemas, prurito, herpes labial y genital, infecciones víricas, lupus eritematoso sistémico, pérdida de cabello, dermatitis atópica, psoriasis, cáncer, acné ó vitíligo.

En nuestra sociedad actual, cada vez está tomando más importancia la estética y cuidado del cuerpo, y nos vemos bombardeados continuamente por mensajes que nos invitan a cuidar las arrugas y retrasar el envejecimiento de la piel. Si además pensamos que la piel no es solo la parte más extensa de nuestro cuerpo, sino que también es la más visible, podremos imaginar fácilmente  la repercusión a nivel mental que puede tener padecer alguna de estas alteraciones. Así que, que no se os olvide que nuestra piel es reflejo de nuestra alma.

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11 Comentarios

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11 respuestas a “Nuestra piel, reflejo de nuestra alma”

  1. Itziar dice:

    Estoy en esa fase, estres, nervios,… por lo tanto la cara incluso párpados inchados,

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