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Mi experiencia con los lunares

Yovana Rivas
lunares

¿Qué es esta mancha? ¿Es un lunar? ¿Lo he tenido desde siempre? Uff… no me acuerdo, será mejor que vaya al médico. Eso fue lo primero que pensé cuando en mi brazo apareció una pequeña mancha, que no sabía muy bien si era un lunar o qué era, pero que hizo que me preocupara y acudiera a un especialista. ¿Os ha pasado alguna  vez?

Ahora que tod@s habéis vuelto de vacaciones y que seguramente habéis tomado el sol (¡¡espero que totalmente protegidos!!), debéis observar muy bien vuestra piel por si alguna mancha, o pequeño lunar que antes no teníais, hubiera aparecido. A mi me sucedió algo parecido y hoy quiero compartirlo con vosotros.

De buenas a primeras, empezó a salirme una mancha de color azulada en el brazo, una mancha que no recuerdo desde cuando estaba ahí, pero que empezaba a ser preocupante y que viendo fotos de cuando era pequeña… no aparecía por ningún sitio. Tal era su tamaño y su color, que la gente me decía si me había pintado con un bolígrafo, por lo tanto, la solución y la respuesta estaba clara, acudir al médico.

En principio acudí al médico de cabecera, para que me aclarase mi inquietud y calmara mi angustia pero directamente me derivó al especialista para que me sacara de dudas. Y así terminé en el dermatólogo, al principio un poco asustada porque el no saber qué podía ser, me daba un poco de miedo, pero la doctora se encargó de tranquilizarme al instante.

Con un par de preguntas y observando detenidamente la mancha, llegó a la conclusión de que era un “nevus azul”, una mancha de naturaleza benigna que no significaba nada grave, pero que al no haberla tenido de nacimiento, la doctora optó por citarme para el cirujano y que me la quitarán.

Y allí estaba yo, unas semanas después, en la sala de espera de cirugía esperando a que me llamaran. La verdad que fue más el papeleo y la preparación que lo que realmente tardaron en la intervención. Un pinchacito de anestesia, preparación de la zona, bisturí eléctrico y ¡en dos minutos fuera! Dos minúsculos puntos y una serie de cuidados posteriores y mi “nevus azul” había desaparecido.

Con esta experiencia lo que quiero transmitiros es que debéis observar vuestra piel y todos los lunares que tengáis: si cambian de color, si crecen, si pican, si aparecen nuevos… porque una mancha a la que vosotros no deis importancia, sí que pueda tenerla para un profesional que siempre os aconsejará la mejor solución.

Yovana Rivas

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38 Comentarios

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38 respuestas a “Mi experiencia con los lunares”

  1. MARIA BEGOÑA ALVAREZ HORAS dice:

    MUCHAS GRACIAS, ESTÁ PERFECTA, LA DESCRIPCIÓN, PARA EVITAR
    MALES MAYORES.

  2. Lourdes D. dice:

    A mi tambien me extirparon uno por precaución, pero el miedo no te lo quitas hasta que te dan el resultado.

  3. yoli dice:

    ¡Qré miedito! Con la blanca que soy y la cantidad de pecas y lunare que tengo, creo que voy a salir corriendo al médico.

  4. Pilar dice:

    Me parece una información muy interesante.
    Muchas veces nos da pereza proteger nuestra piel, especialmente cuando termina el verano, y los días que no hace sol ; pero es muy importante hacerlo.
    Los adultos debemos educarnos en este tema y enseñarles a los menores, la trascendencia que tiene usar protección solar desde pequeños, ya que la piel tiene memoria y si no la cuidamos posiblemente nos pase factura.
    Gracias por el artículo

  5. Josefa dice:

    Muy buen artículo. De momento no he tenido ningún susto con ningún lunar pero es bueno estar informada.

  6. inma dice:

    es muy importante observarse la piel y vigilar los lunares si vemos que alguno cambio hay que acudir al medico

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