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La piel y el frío

Dra. Serrano, Especialista en medicina familiar y comunitaria, Médico puericultor, Medicina estética y Naturopatia
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En esta ocasión, os quiero hablar de la piel y el frío.  En esta época del año, el viento frío de la calle y el calor seco de las calefacciones pueden hacer que nuestra piel se vea agredida  y además pierda agua, sobre todo con los cambios bruscos de temperatura.

Como siempre, recordar que las zonas más expuestas (cara, manos y labios), son las primeras en acusar los problemas; aunque  el resto del cuerpo también es sensible a los efectos de la deshidratación, y del clima frío. Hay también otras agresiones químicas como el tabaco y los cosméticos que pueden perjudicar nuestra piel, incrementando las lesiones producidas por el frío.

Cuando hablamos de la piel, estamos hablando del órgano del cuerpo humano más extenso (como ya os mencioné en un artículo anterior); y uno de los de mayor importancia por el efecto protector que tiene. En conjunto, suma una media de 1,6 a 2 metros cuadrados que nos envuelve y nos resguarda del exterior. La piel nos aísla y nos protege de las agresiones del medio que nos rodea, favoreciendo la regulación de la temperatura corporal, la excreción de sustancias y hace posible la percepción sensorial.

La hidratación de la piel es crucial, tanto en verano como en invierno, puesto que somos en su mayor parte agua.  Por ello, la piel requiere dos tercios de esa cantidad. Por eso, al igual que hacemos en verano, es imprescindible que durante el resto del año no nos olvidemos de mantenerla correctamente hidratada, incluso yo personalmente diría que en invierno aún más.

Y es que el frío genera una pérdida de calor en el cuerpo humano, generada por cuatro factores:

1.- Radiación: emisión y proyección de la energía calórica en forma de ondas desde el cuerpo hacia el exterior.

2.- Convección: el aire y el agua entran en contacto con el cuerpo y dependiendo de la temperatura o de la velocidad, producirán mayor o menor daño.

3.- Conducción: transferencia del calor desde el cuerpo a otro medio más frio, podría ser también el agua o cualquier objeto que este más frio que nosotros, nuestro cuerpo tiende a calentarlo.

4.- Evaporación: temperaturas de calefacción muy altas o cambios bruscos de temperatura hace que el agua de nuestro organismo se evapore.

Afortunadamente, nuestro organismo tiene su propio sistema defensivo, con su sistema celular especializado. Mantener nutricionalmente en buen estado nuestro sistema inmune es fundamental, para el normal funcionamiento de todos nuestros órganos, incluida la piel, que a fin de cuentas es nuestra barrera defensiva.

Y ahora, ya tenéis todas las recomendaciones para cuidar vuestra piel lo que queda de invierno.

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12 Comentarios

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12 respuestas a “La piel y el frío”

  1. maricarmen dice:

    Me gustan los productos Eucerin. Me gusta cuidarme

  2. Manuela dice:

    Tengo una piel muy sensible, sufre mucho con los cambios de temperatura, picores, rojeces e incluso hincharse por la exposición solar de ir por la calle. De eucerin solo conozco gel de ducha es una maravilla, ya que calma la piel.

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